Yo creo (como ya han dicho por aquí también) que el problema no es la falta/exceso de ambición sino la no aceptación de la realidad, y cuando digo realidad me refiero a la REALIDAD, no a la interpretación que muchas veces hacemos de la realidad que nos aleja de ella y nos la distorsiona (principalmente empujada esta distorsión por nuestro ego).
Puedes ser el tío más ambicioso del mundo queriendo, por ejemplo, ser uno de los más ricos del planeta, pero a la vez disfrutar del proceso y saber vivir el momento presente, ser consciente (clave esa palabra) de los actos que haces, las palabras que dices, cómo tratas a los demás y a ti mismo.
Si haces eso, aunque habrá momentos por supuesto que perderás ese "buen hacer" o enfoque del presente, dará igual la meta que te pongas porque te importará el camino, no el resultado.
Lo cierto es que la inmensa mayoría de nosotros vivimos mejor que el 90% de la población mundial durante la evolución de la historia de la humanidad. Lo tenemos todo cubierto, mucho más de lo necesario para ser feliz: un techo para resguardarse, comida caliente, ropa, agua potable...
Todo lo demás son extras que tenemos tan asumido en nuestras vidas que hemos olvidado a valorarlas. Tienes un móvil en tu bolsillo? Enhorabuena, tienes el conocimiento del mundo en un dispositivo como la palma de tu mano, tienes la opción además con él de poder hablar con cualquier persona por alejada que se encuentre.
Hace no tantos años todo esto parecería magia y todos nosotros tenemos acceso a esa fuente inagotable. Y podría seguir así con mil ejemplos más, estamos rodeados de comodidades que están genial y quizás deberíamos valorar más en nuestro día a día para no olvidar de dónde venimos como especie y la suerte que tenemos, lo agradecidos que estamos.
Si unimos eso a la aceptación: saber que la muerte es inevitable, que disfrutemos de nuestra estancia aquí todo lo que podamos ayudando a nuestros seres queridos y valorando lo importante de verdad, porque un día no estarán ellos o nosotros... Creo que en toda esta combinación reside la felicidad.
Como se dice en el budismo o el vedanta advaita: no nos falta felicidad, nos sobra sufrimiento, y este viene generado (la mayoría de veces) por nosotros mismos.