Va a parecer una tontería, pero comprarme una pulsera de actividad hace años me ayudó a mejorar, la típica Xiaomi miBand, para ver qué tal, y desde entonces ir renovándola.
Desde el principio me motivó a caminar, a llegar a la meta diaria de 8000 pasos, que con el tiempo subí a 10.000. Sé que puede sonar absurdo, pero muchas veces recurría al coche o al transporte público para cosas que podía hacer andando, y a menudo cuando el tiempo no acompañaba, me quedaba en casa en vez de moverme. Vamos, que a veces hacía un día de perros pero veía que me quedaban pasos por hacer y acababa andando por la calle, o haciendo recados.
Las últimas versiones de la pulsera incorporan un indicador de actividad (PAI) vinculado a la actividad cardiaca, y me enganché a la idea de tenerlo siempre en niveles altos, y eso me acabó llevando a hacer más ejercicio, y fue uno de los motivos que me animó a volver al gimnasio.
Puede parecer una tontería, pero a mí me ha ayudado a estar sano y en forma.